Devuélveme el gozo de mi salvación

El salmo 51 fue escrito por David, y en éste David reconoce el pecado que cometió delante de Dios al mandar a Urías a morir a una batalla. Es por eso que vemos al salmista implorando al Señor su salvación, por ese pecado tan terrible de sacrificar a un hombre en la guerra por un gusto de la carne.

David sentía que su espíritu no estaba nada bien, que Dios no se agradaría de ese hecho. Algo que debemos recordar es que este hombre fue advertido por el profeta de que venían consecuencias por lo que había cometido delante de Dios.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.

Salmos 51:10-12

El Señor estaba airado contra David, es por eso que por el mismo pecado cometido por David, perdió un hijo, que por más que sacrificio hizo, por más que clamó todos los días, nada pudo conseguir. David, viendo la tristeza y el quebranto que había venido a su vida, menciona las palabras del versículo diez del salmo 51.

David pidió un corazón limpio y la renovación de su espíritu, es decir, reconoció su falla y estaba pidiendo a Dios cambiar todo de él, hacerlo alguien mejor delante de Su presencia.

En los versículos siguientes pide no ser desechado, que el Espíritu de Dios continúe con él, pues después de este pecado, es posible que Dios se apartara del salmista. Por último dice “vuélveme el gozo de tu salvación, y tu espíritu noble me sustente”. Pidamos a Dios cada día andar con pasos firmes delante de Él, y si algún día caemos, vayamos arrepentidos delante de Él, pidamos que nos perdone, que Su Espíritu no se aparte de nosotros y que nos vuelva al gozo de Su salvación.

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