El Evangelio no me causa vergüenza

El Evangelio es un mensaje y la Biblia dice que  “son buenas noticias” y es la buena noticia de que Cristo nos salvó a través de Su crucifixión en la cruz del Calvario para darnos vida en abundancia.“Porque no me averguenzo del Evangelio”… Palabras dichas por el apóstol Pablo que a día de hoy son muy conocidas y quizá nunca descubramos el peso que tienen en sí, si no conocemos el trasfondo de ellas. Pero antes de conocerlo, me pregunto: ¿Nos avergonzamos nosotros del Evangelio? ¿De ese mensaje de la cruz? Pablo escribió a los Romanos:

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Romanos 1:16-17

Sobre estos dos poderosos versículos, León Morris escribió: “Estos dos versículos tienen una importancia fuera de toda proporción de su tamaño”.

Primero que todo,  debemos comprender el contexto de las palabras del apóstol. ¿Por qué tiene que decirle a los romanos que no se avergüenza del mensaje que viene anunciando? Esto es justamente porque los romanos eran seres sofisticados, habían muchos filósofos allí y personas muy conocedoras y esto de que existía un salvador judío que murió en una cruz podía ser chocante y vergonzoso para ellos, pero no para Pablo. Es por esto que a los corintios les escribe un mensaje en el mismo tono:

pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;

1 Corintios 1:23

Para los romanos el Evangelio ciertamente era una locura, pero Pablo expresa sus argumentos de que ese mensaje no es una locura, sino salvación para todo aquel que cree, tanto para el judío como para los griegos que estaban escuchando.

No avergonzarse del Evangelio es creer plenamente en el mensaje de que Cristo murió en la cruz para salvarnos, aunque esto parezca ridículo para una parte de la sociedad. Nosotros nos mantenemos firmes como el apóstol creyendo en ese mensaje y sintiéndonos privilegiados de lo que creemos y pronunciamos.

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