El que persevera en la doctrina de Cristo, tiene al Padre y al Hijo

El cristianismo ha ido creciendo al pasar de los siglos, y ese crecimiento ha implicado que veamos ciertas cosas en el cristianismo que no son adecuadas, y a pesar de esos cambios, el cristianismo como tal nunca puede ni debe cambiar, tampoco debe ser modificado o evolucionar; el cristianismo es uno solo.

El cristianismo es un modo de vivir y es bueno que comprendamos bien eso. Así que, no creas que vivir para Cristo es algo sin sentido, algo que no requiera un reto o un precio. La Biblia dice:

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

2 Juan 2:9

En este versículo no vemos un cristianismo donde no se nos exija un modo de vivir, sino que vemos al apóstol escribir sobre la “doctrina de Cristo” y que debemos perseverar en ella y si no tenemos consistencia en ella entonces no tenemos permanencia en Jesús.

Estar en la iglesia no es la idea moderna que nos quieren enseñar hoy, donde hay un supuesto cristianismo sin leyes y normas, contrario a este versículo donde el apóstol Juan nos dice que al creyente se le exige una identidad y unos preceptos a guardar cuidadosamente.

La palabra perseverar que utiliza aquí el apóstol implica persistir en algo, no desviarse, mantener lo que uno ha recibido, y este algo e específico de que habla el apóstol aquí es la doctrina de Cristo, en pocas palabras, lo que dice la Biblia.

Oh amados hermanos, permanezcamos en Cristo y en Su doctrina, en lo que hemos aprendido, y no dejemos que diversas enseñanzas erróneas nos desvíen de Su Gracia.

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