Jesús vino a llamar a los pecadores

Nadie que esté sano necesita de un médico, sino aquellos que están enfermos. Jesús aplicó esto a la salvación, ya que los perdidos necesitan de un salvador al igual que un enfermo necesita de un doctor en medicina.

11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Mateo 9:11-12

Esta enseñanza comienza en el versículo 9, Jesús llamando a Mateo, quien era recaudador de impuestos.  Un recaudador de impuestos era considerado como un pecador muy notable, ya que estos hacían colaboraciones con los romanos en contra de sus hermanos judíos.

Del tema de los recaudadores de impuestos hay mucho que decir, pero solo lo dejaremos en que eran judíos traidores, porque trabajaban para el gobierno romano. Es bueno saber que Jesús, sabiendo que los recaudadores de impuestos eran odiados por sus hermanos judíos, aún así pasó por donde estaban y llamó a Mateo, eligiéndolo como uno de los 12. La historia nos narra que este Mateo sin duda alguna dejó todo su oficio y siguió a Jesús.

Sin duda alguna, la convención de Mateo a Jesús atraería a sus demás compañeros recaudadores y hubo una reunión, quizá con cientos de ellos. Aquí viene la decepción de los fariseos, al ver a Jesús comer con personas tan pecadoras. Pero lo cierto es que los fariseos y escribas eran pecadores terribles, pero no veían su propio mal sino el del otro.

Ante los cuestionamientos de los fariseos de por qué Jesús se sentaba a la mesa a comer con pecadores, viene la gran respuesta de Jesús: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. Jesús continúa recordándoles un poco sobre lo que los antiguos habían dicho: “Misericordia quiero, y no sacrificio”, citando a Oseas 6:6.

Jesús, el Maestro de los maestros, les estaba dando cátedra a los fariseos, quienes creían que eran conocedores de todo. Sin embargo, los fariseos no entendían algo tan sencillo como la misericordia.

Jesús vino a salvar a los pecadores de la ira de Dios. Vino a ser amigo de los pecadores, padre de los pecadores y sobre todo Salvador de los pecadores.

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