La culpabilidad del Hombre

Si hay algo que la Biblia nos enseña desde el libro de Génesis es que el hombre es culpable, pecador y tiene un deseo continuo por las cosas malas, o sea, por el pecado. La Biblia nos enseña:

18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;

19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:18-20

Dios dio como mandamiento a Adán que no comiera del árbol, pero Eva comió, sedujo a su esposo Adán y también comió y de ahí el pecado arrastró a toda la humanidad, y de ahí también entró la famosa “justificación”, la del hombre pensar que es una víctima y no un pecador.

Entonces, dada la culpabilidad de los hombres, la ira de Dios se revela en contra de ese pecado, en contra de la raza humana. Pero entendamos algo, la ira de Dios no es igual que a la ira humana, sino que la ira de Dios es justa.

En estos versículos y en los tres primeros capítulos de Romanos, el apóstol Pablo nos enseña que somos culpables y que la ira de Dios en su carácter justo está contra la humanidad, que no hay excusas y que todos hemos pecado.

No hay excusas, simplemente hemos pecado y necesitamos redención, necesitamos ser salvados de esa ira y lo único que nos salva es la sangre de Cristo en la cruz.

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