No hay amor más grande que el de Dios

¿Cuál historia nos serviría hoy de apoyo para dar una ilustración sobre el amor de Dios por sus hijos?. Historias románticas hay muchas, donde nos muestran el apasionante amor de un hombre por una mujer y viceversa. Pero no nos sirve de nada mencionar aquí esas historias, ya que pierden todo brillo cuando se ponen frente al increíble e incomparable amor de Dios.

¿Por qué Dios nos amó? ¿Acaso lo merecíamos? La respuesta reducida es que Dios no nos amó porque somos buenos, sino porque éramos malos y necesitábamos redención y salvación.

El siguiente versículo es posiblemente el más famoso de toda la Biblia, hasta un niño posiblemente lo sabe memorizar:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

Dios nos ha amado “de tal manera”

No hay palabras para expresar aquí el amor de Dios por nosotros, y por eso es que el autor utiliza la expresión “de tal manera”, dando a entender que ha sido tan sublime la manera en la que Dios nos ha amado que simplemente no existe una definición lógica de su amor.

¿Por qué es tan sorprendente el amor de Dios hacia nosotros? Esta es una buena pregunta, ya que si nos vamos a la lógica humana, nadie entregaría su vida por personas que le aborrecen o menosprecian, sin embargo, a pesar de ello, Cristo entregó su vida por pecadores, sí, justamente por pecadores como nosotros que le amábamos.

Es por eso que Dios se ha dado a sí mismo para nosotros, muriendo en una cruz, por Su amor infinito para salvarnos.

Solo en Cristo hay salvación

Cristo murió por una cosa: “Para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna”. La salvación no se busca en otra cosa sino mirando a la cruz de Cristo, donde dio su vida por nosotros para librarnos de las llamas del infierno y perdonar nuestros pecados, llevándonos a la reconciliación con el Creador de todas las cosas: Dios.

Que esa salvación dé frutos en nuestras vidas, que creamos fielmente que en Cristo tenemos vida eterna y que esa salvación no la podemos encontrar en ningún otro lugar.

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