No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos

Los Evangelios están compuestos por múltiples enseñanzas expuestas por nuestro Señor Jesucristo y sin duda alguna son de estudiar y prestar la más debida atención, pues, con el simple hecho de saber que es la Palabra de Dios, es suficiente para que nos sumerjamos en el mar de ese conocimiento que salta para la vida eterna.

Hacer milagros, sanidades, etc. Son las señales que muchos hombres persiguen en nuestros días y muchas veces poniendo en segundo plano el darle la gloria a Dios, y posiblemente, el texto que veremos a continuación es uno de los más terroríficos del nuevo testamento, ya que nos habla de personas que persiguen y hacen señales pero al final el Señor Jesús no les conocerá:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Mateo 7:21-23

Ciertamente no es suficiente llamar a Jesús Señor y no hacer Su voluntad, tampoco es suficiente decir que somos cristianos y no portarnos como tal. ¿Cómo puede ser esto?  ¿Cómo puede ser que una persona predique a Jesús y no hacer su voluntad? Es sencillo, el mismo apóstol Pablo habló de que había quienes no predicaban el Evangelio de forma honesta.

Y justamente aquellos quienes no predican el Evangelio por la causa correcta, que son vividores y estafadores de las cosas celestiales, en aquel día, en el día en que toda carne compadezca ante el Señor Jesús, irán delante de Él queriendo presumir de todas las cosas que hicieron, que maravillaron a muchos, mas Jesús les dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Vivamos una vida piadosa delante de Dios y de los hombres y que nuestro punto no sea lucirnos frente a los demás, sino que persigamos dar la gloria a Dios en cada aspecto de nuestras vidas.

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