Quien hace el bien es de Dios

Leer las epístolas de Juan es como leer los consejos de un padre a un hijo. Y en estos libros de Juan vemos expresiones como “hijitos míos”. Lo cierto es, que Dios como nuestro Padre celestial siempre querrá lo mejor para nosotros y debemos estar pendientes de sus consejos para nosotros.

La Biblia enseña:

11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

3 Juan 1:11-12

Antes de Juan el apóstol decir estas palabras puso dos ejemplos en los versículos anteriores uno de Gayo, elogiando su hospitalidad, y otro de Diótrefes, quien amaba los primeros lugares y no quería recibir a los hombres de Dios.

Estos ejemplos es como hablar del trigo y la cizaña, ambos están presente en la iglesia, pero debemos tener cuidado a cuál de los dos vamos a imitar.

Y en contraste a eso el apóstol dice que no imitemos lo malo, lo cual representa Diótrefes, sino que imitemos lo bueno, lo cual representa Gayo.

Esta será la deferencia entre una persona que ama a Dios y otra que simplemente está dentro de una congregación para cumplir sus propios deseos.

Oh amado lector, aquellos quienes aman a Dios son conocidos por sus frutos, ya que harán el bien y lucharán por ello. Darán testimonio firme de que son fieles creyentes e hijos del Dios altísimo.

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