Todo tiene su tiempo

Cada cosa tiene un tiempo determinado para hacerse. Debemos aprovechar el tiempo, claro, pero actuando bajo la voluntad del Señor. Cada cosa trae su propio afán, claro, las tareas que hacemos cada día son fuertes, por eso tenemos que estar cerca del Señor cada día.

Aunque todas las cosas tienen su tiempo, tenemos a alguien que cuida nuestros pasos para que podamos cumplir nuestras metas en nuestro día a día, pero recordemos que el tiempo fue creado por Dios, solo Él conoce todas las cosas.

Dios conoce cada lugar donde nos vamos a mover, no tenemos control sobre todas las cosas, pero Dios sí tiene el control de todo, pues es el Creador de todo, y conoce cada cosa de principio a fin.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Eclesiastés 3:1

¿Qué quiere decir este versículo que acabamos de leer? Si leemos el capítulo completo, vemos cómo el autor hace una comparación de distintas cosas que conocemos: “tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo de llorar, tiempo de reír, etc”. Esto nos quiere decir que cada cosa tiene su momento, por eso, antes de emprender algún nuevo proyecto o de tomar alguna decisión importante, es bueno ir ante la presencia de Dios para preguntarle si es el tiempo correcto.

Actuemos con diligencia en que todo lo que vayamos hacer, hagámoslo en nombre del Señor, que todo esté bajo Su voluntad. Así que, todo lo que tienes en mente para hacer en cuanto sea bueno, dedícalo al Señor y Él te enseñará cómo actuar.

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